Mi vida estaba completamente destruida y no tenía ganas de vivir

«Tenía dinero para gastar en lo que yo quería. Autos, casas, viajes, nada me faltaba. No obstante, pasé por una traumática experiencia: mi esposo se quitó la vida. A partir de eso entré en depresión. Para evadir mi estado emocional, buscaba la manera de estar fuera de casa.
Necesitaba recuperar la alegría y el gusto por la vida; sin embargo, busqué en los lugares equivocados. En primera instancia me involucré en relaciones amorosas que no me convenian, más tarde acudí a casas de limpias y visité brujos, pero cada día me iba peor. Hasta terminé viviendo en un garaje.
Llegué a la Universal y aquí encontré el verdadero cambio de vida. Por medio de la fe pude ponerle fin a mi sufrimiento, además la confianza y obediencia a Dios, me hicieron una mujer fuerte. Aunque la lucha no fue fácil, sacrificar en el altar y ser parte de la Campaña de Israel marcó la diferencia.
Actualmente, he recuperado mi alegría, me volví a casar y económicamente también despunté. Tengo mi propio negocio el cual es próspero y me da lo necesario para vivir bien. Con Dios como mi aliado, nada me más me hace falta.» – Yesenia Brizuela
comentarios